miércoles, 24 de junio de 2009

LA LAICA FIESTA DE LOS TAMBORES
Es difícil encontrar, en las fechas que se aproximan, algún pueblo o
ciudad de nuestro país que celebre una fiesta ajena e independiente de
los actos religiosos que monopolizan las celebraciones de estos días.
Uno de esos pocos lugares afortunados es Moratalla.
La Fiesta de los Tambores es una fiesta laica, y es esa laicidad la
que la hace tan grande. En esta fiesta cabemos todos, los que tienen
creencias religiosas, los que se consideran agnósticos y los que somos
ateos, sin sectarismos, sin exclusiones, donde todo gira
exclusivamente alrededor del Tambor.
Aquí los actos religiosos son independientes, incompatibles, incluso
se podría decir que son rivales: tradicionalmente, cuando pasan las
procesiones está prohibido tocar.

Se han planteado varias teorías de su origen, algunas de ellas se lo
atribuyen a la religión y fueron impuestas como oficiales en los
tiempos oscuros no tan lejanos (hace apenas 30 años) en los que la
Iglesia Católica, aliada con los golpistas, no permitía que hubiese
algo fuera de su influencia. Pero para mi, la teoría más razonable y
la que tiene una base más científica, es la que atribuye su origen a
los árabes, que durante tantos siglos vivieron en estas tierras, y en
cuya cultura el tambor ha sido y es un elemento indispensable.
Y es que simplemente analizando la relación de la Iglesia Católica con
la Fiesta del Tambor a lo largo de la Historia, en la que ha habido
épocas de prohibición y represión, no hay duda de que su origen y su
significado es totalmente pagano y popular, no hay duda de que este
carácter popular ha permitido su supervivencia frente a las
pretensiones de esta institución (siempre tan lejos del pueblo) de
erradicarla, como tampoco hay duda de que la Iglesia, en los últimos
años, ha hecho suya la máxima "si no puedes con tu enemigo, únete a
él" y la ha adaptado a su idiosincrasia: "si no puesdes con tu
enemigo, apropiate de él", y en ello está...
Sería un grave error eliminar la característica que hace única nuestra
fiesta, que la refuerza y que tanto llama la atención cuando salimos
fuera a las Jornadas de Exaltación del Tambor y el Bombo, en las que
marcamos una clara diferencia por esa laicidad y por el colorido y la
anarquía, tan opuestos a los postulados de esta iglesia.
Nuestra fiesta es ruido, color, anarquía, en nuestra fiesta no hay
desfiles, ni comparsas, ni rompemos la hora. Nuestra fiesta así.
Diferente a todas las demás.
Si se comparan entre sí las celebraciones en otros pueblos donde se
toca el tambor, se puede comprobar que todas tienen desfiles o
rompidas de la hora o participan en actos religiosos, pero Moratalla
no, Moratalla es diferente, y ese es un valor que debemos proteger.

Todos los intentos de igualarla a otras, de imitar a otras y de
introducir la religión no van más que en contra de su pureza, de la
tradición a la que tanto se recurre para otras cosas y de su caracter
genuino, lo que nos lleva a vulgarizarla conviertiendola en una de
tantas. Como dijo un Presidente de la Asociación de Tamboristas y
Vicepresidente del Consorcio Nacional de las Jornadas de Exaltación
del Tambor y el Bombo, Niki, "no nos equivoquemos..."
Por eso, el Domingo de los Tambores a las 12h de la mañana yo estaré
junto a otros tantos en la calle Mayor tocando el tambor como se ha
hecho siempre, a mi antojo, sin ningún orden, y sin participar en un
acto que va en contra de los principios de esta fiesta, que excluye,
que divide a los tamboristas y que está organizado por una institución
históricamente enemiga del tambor, de la libertad y de la clase
trabajadora.

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